« Corresponde perfectamente el texto de este rarísimo y ameno librito al objeto que
indica su portada. Los 21 capítulos de que consta contienen todas las reglas y preceptos
que ha de observar fielmente el caballero para cabalgar con perfección y gracia, explicando
minuciosamente desde la manera de montar en el caballo hasta el menor acto de los
que sobre él puede ejecutar, para que vayan revestidos todos de la perfección y desenvoltura
que cautivan, no sólo á los que conocen el difícil arte de la equitación, sino aun
á los que, ajenos á él, reparan admirados la naturalidad y gracia del manejo de un
caballo. Algunas indicaciones hace respecto de la forma de la silla, cincha, borceguíes
y espuelas, pero pasa en seguida á explicar con más extension las posturas de las
manos y pies, la manera de batir con las espuelas en los diversos lances, y cómo se
habían de llevar la capa, la lanza y la adarga, y cuáles, finalmente, habían de ser
los adornos moriscos que en los juegos de canas y escaramuzas usaban los caballeros.
Debía ser todo esto de gran importancia en aquella época, porque no hay escritor de
gineta que no dedique largos capitulos á este asunto; y si bien se comprende que fuera
esencial y necesaria la determinada postura de la lanza y adarga en los diferentes
juegos y escaramuzas, que no eran más que la escuela y simulacro de las batallas y
combates, otras, como la postura de la capa y la manera de sacar el brazo, eran solamente
signos de la destreza y buen método, y hasta exigencia, si se quiere, de la moda,
que preside siempre con imperioso mando, no solo a los actos de agilidad que el hombre
ejecuta, sino hasta á sus acciones y maneras más insignificantes. »
Torrecilla (1921)