Bibliothèque mondiale du cheval

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Tractado de la cavalleria de la Gineta y Brida / SUÁREZ DE PERALTA Juan, año de 1580
Tractado de la caualleria de la Gineta y Brida : en el qual se contiene[n] muchos primores, assi en las señales delos Cauallos, como en las condiciones; colores y talles; y como se ha de hazer vn hombre de à cauallo de ambas fillas, y las posturas que ha de tener, y maneras para enfrenar, y los frenos que en cada silla son menester, para que vn cauallo ande bien enfrenado; y otros auisos muy principales y primos, tocantes y vrgentes à este exercicio — compuesto por don Iuan Suarez de Peralta, vezino y natural de Mexico, en las Indias. / SUÁREZ DE PERALTA Juan
: En Seuilla , en casa de Fernando Diaz impressor, en la calle dela Sierpe, año de 1580
: 1 vol.
: 101-[1] p.
: in-4°
: xylogravures dans le texte
Espagnol

: Equitation / Équitation ibérique

« En 4°, 101 páginas dobles, incluso la portada. En los preliminares se hallan el escudo de armas del Mecenas y el del autor, y al final el escudete del impresor.
Este es uno de los pocos libros españoles que comprende las reglas y principios de las dos escuelas de caballería que en aquella época existían, por más que la de la brida estuviera más en práctica y ejercicio. De ésta se ocupa con alguna mayor extensión que de la jineta, y es notable que Suárez de Peralta, á diferencia de los autores precedentes, y aun de muchos de los que escribieron después sobre esta materia, no se muestre decidido partidario de la jineta, sino que, por el contrario, manifiesta en el prólogo de su obra cierto entusiasmo por la perfección y extensión que la escuela de la Brida alcanzaba en Italia, y especialmente en el reino de Nápoles, donde, según afirma, hubo una antigua ciudad llamada Sibaria, en la cual, era tal la práctica de la caballería, que los caballos estaban mostrados á que tocándoles cierta sinfonía salían bailando tan á són, que era cosa admirable . De esta circunstancia, añade, se prevalieron los de otra ciudad enemiga, que habiendo llegado á dirimir sus contiendas en una batalla, empezaron en lo más recio de ella á tocar las sinfonías con que aquellos caballos bailaban, y sin poder estorbarlo sus jinetes, se entregaron de tal manera á los ejercicios que al són de ellas hacían en sus fiestas, que los contrarios pudieron á mansalva desbaratarlos y vencerlos totalmente.
El Tratado de la Jineta , el primero de esta obra, único que nos toca examinar, consta de dos partes. Explica en la primera las condiciones que ha de tener un caballo para que sea bueno para la jineta, la manera de domar los potros y hacerlos adquirir dichas condiciones, y por último, el modo de enfrenarlos. En la segunda se ocupa de la postura que ha de tener el caballero en la silla á la jineta, de los diversos modos de batir con los pies, y finalmente, de las varias maneras de sacar el brazo y pasar la carrera, ya con la lanza sola, ya con la lanza, adarga y capa.
Este Tratado , aunque no de gran extensión, es muy apreciado, por el gran conocimiento que revela de todos los ejercicios de las dos caballerías.(V. Bal. , p. XXXIII.)
Por no desvirtuar el lenguaje del libro, diremos, á semejanza de su autor, que contienen muchos primores, así en las señales de los caballos como en las condiciones, colores y talles. Explica el modo de hacerse un hombre de á caballo de ambas sillas, las posturas que ha de tener, las maneras de enfrenar y los frenos que en cada silla son necesarios, con otros avisos muy principales y primos, tocantes y vergentes á este ejercicio.(V. Ant. Rz., p. 424.) » Torrecilla (1921)