Baucher sur Partisan

Baucher tendría 227 años, “El Método”, ni una arruga

El coloquio organizado el 14 de marzo de 2023 con motivo del 150 aniversario de la muerte de François Baucher, por el Comité Ecuestre Regional de Île-de-France (CREIF) presidido por Emmanuel Feltesse, en el comedor de oficiales del cuartel de los Celestinos (Guardia Republicana) en París, gracias al apoyo del coronel Gabriel Cortès, permitió que todos los que tuvieron el privilegio de asistir pasaran un rato muy agradable, el cual fue más allá de la pasión compartida por el escudero y su método.

El programa, preparado en su mayor parte por Didier Bigot, Presidente de la Comisión de Cultura del CRE, y dirigido por el mismo entusiasta de la cultura ecuestre, fue inaugurado por Serge Lecomte, Presidente de la FFE, lo cual es testimonio del creciente interés que la Federación tiene por la Cultura y la transmisión del conocimiento ecuestre a las generaciones de jinetes!

 Entre los muchos discursos fascinantes, conservamos en particular el de Juan Diego García Trevijano.

El título de la jornada podría haber sido “Baucher, su vida, su obra” o “Baucher, el discurso del método” … En efecto, el escudero y escritor, trazó y dejó una huella real, aún viva y muy celebrada aún en la actualidad. Era imposible permanecer indiferente .

Independientemente de que los asistentes conocieran la trayectoria de François Baucher, su obra, el desarrollo de su técnica y los escritos que surgieron de ésta, o, que desconocieran por completo el tema, era posible disfrutar la oportunidad de asistir a este evento, ya que la alegría de aprender estaba intacta. La variedad de intervenciones, como lo demuestra el programa que se publica a continuación, a saber, documentadas y técnicas (Patrice Franchet d’Espérey, Alain Francqueville), contextuales (Guillaume Henry, Bertrand-Pierre Galley), objetivas (Caroline Hodak, André Viau), encarnadas (Jean-Pierre Tuloup), íntimas (Florencia   Donard), espontáneas (Lucien Gruss) hizo que el día, ciertamente ajetreado, pasara volando como un caballo de carreras que se escapa, ¡Y allí estaba en toda su esencia, y a tan alto nivel que sin duda Baucher se revolcó en su tumba!

La variedad de géneros, presentaciones, y personalidades que animaron o asistieron a esta jornada, que podría haber parecido un poco larga, incluso a veces inconexa, en realidad fue amena ya que facilitó los intercambios y reuniones durante los tiempos muertos.

La última presentación del día, la de Juan Diego García Trevijano, se dio literalmente como el punto culminante ya que finalizó con la música que acompañaba a Partisan, el famoso corcel del escudero nacido en Versalles.

Trevijano fue el único exponente extranjero en el coloquio. Se podría decir que de talla  “internacional” porque aunque vive entre España y Portugal, también da clases en Francia, Alemania, Italia e incluso en Filipinas.

De “la equitación de escuela”

Trevijano, maestro, Baucherista si alguna vez hubo uno, representó para nosotros, de manera más personal, la oportunidad de encontrar en París, al deportista, al jinete que en 1988 con 23 años participó en los Juegos Olímpicos de Seúl, en la selección española de salto de obstáculos (8ª). Un jinete que también ha participado en pruebas internacionales de adiestramiento, lo cual manifiesta su eclecticismo, su mente abierta y el talento ecuestre a toda prueba.

 

Trevijano abrió su intervención con videos de “concursos hípicos y presentaciones de equitación de escuela, algunos de los cuales fueron con el mismo caballo”. Es correcto : habla de “equitación de escuela” y precisa de antemano: “Utilizo este término deliberadamente para marcar la diferencia con las pruebas de adiestramiento contemporáneas, las cuales, con raras excepciones, ya no son un reflejo de este tipo de equitación, desafortunadamente; la equitación de escuela, cuyos límites fueron ampliamente superados por el innovador Baucher. […] Ya no hay un jinete serio que se precie de serlo sin poseer un conocimiento profundo del método de Baucher:” parecería, como un astrónomo que se niega a tener en cuenta los descubrimientos de Newton, y se apega al sistema de Ptolomeo y Copérnico. “ Barón de Curnieu.”

Y comenta sobre los videos que pasan en la pantalla: “En mi trabajo de escuela vimos aires de alta escuela y de fantasía, como las calificó Faverot. Especialmente los aires a base de “jambettes” son espectaculares como ese paso español, o el trote o galope sobre tres patas”.

E insistió: “El vínculo entre el caballo y el jinete se ha vuelto absolutamente íntimo y este último puede permitirse el lujo de improvisar los nuevos aires que le dicte su imaginación. Cuando el caballo llega a este nivel de adiestramiento, ya no se trata de órdenes, sino de solicitudes apenas expresadas, y a las cuales el animal se apresura a responder como si estuviera orgulloso de tener un amigo sobre su lomo que le deje la libertad suficiente para llevarlo con gracia y majestuosidad. Esto solo es posible con una ligereza absoluta. Don Diogo de Braganza, en L’Équitation de Tradition Française (La equitación de tradición francesa).”

 La ligereza

Es indiscutible que quien puede lo más puede lo menos, por eso para Trevijano, retomando lo que otros panelistas habían dicho antes que él, cuando Baucher actuaba en el circo, en una época en que este ámbito tenía una enorme importancia en la sociedad parisina, y realizaba todo tipo de combinaciones con estos nuevos aires, ofrecía un trabajo de una riqueza sin precedentes. Su ambición era sólo ser útil a la caballería de la época. Este tema que lo enfrentaba al conde d’Aure, tal como Bertrand-Pierre Galley lo había mencionado en la mañana. Insistió en que Baucher rechazó cualquier tipo de reconocimiento material u honorífico. “Ahí está la grandeza del hombre, la grandeza del hombre consiste más en lo que él cree verdadero que en el hombre mismo” – Victor Cousin, La Philosophie au XIXe siècle (La filosofía en el siglo XIX)”.

Ese es Baucher, alguien apasionado y dedicado a su arte”. Y citando al escudero: “No sé si es soberbia, pero cuando siento que mi caballo se pliega a todos mis deseos, responde sin resistencia alguna a mi pensamiento, ejecuta con gracia y perfecta ligereza todos los movimientos que le pido, soy tan feliz que antes que sentirme afectado por el clamor de los envidiosos y la ingratitud de los plagiarios solo tengo un deseo, el de compartir mi felicidad con ellos”.

Según nuestro joven conferencista español, “Baucher se refiere aquí a sus últimos descubrimientos basados en el principio de separación de las ayudas o, más precisamente, en la no oposición “manos sin piernas, piernas sin manos”. Está emocionado. Cómo no estudiarlo a fondo si es gracias a su aplicación que podemos alcanzar el ideal, el equilibrio del primer género. Según él, en las presentaciones que le trajeron notoriedad con sus mejores caballos, obtenía momentos de gran ligereza, pero ésta no era constante por lo cual no estaba del todo satisfecho. Sabemos que “La ligereza es la marca de la alta equitación y da un equilibrio al jinete que la practica el verdadero carácter de su talento”. – General L’Hotte.

Y citando aún a Baucher el cual, dirigiéndose de nuevo a L’Hotte, le dijo: “Será lo mismo con usted que conmigo, después de haber afrontado todas las dificultades del arte, encontrará sus placeres en la ligereza perfecta, por sencillos que sean los movimientos”. Y así es efectivamente. “Velocidad, salto, caza con perros, éxito en público, etc… todo esto puede traer más emoción y entusiasmo, pero nada iguala el encanto real, completo y puro de cualquier sentimiento extraño a la equitación, como el que procura la ligereza. Es el encanto supremo que no puede compararse con nada” – Beudant.

 En busca del ideal

Y Trevijano agrega fascinado: “Esto es lo que encuentro fascinante, esta búsqueda del ideal, esta búsqueda de la belleza, en definitiva, el arte; y es por eso que estamos aquí, 150 años después, para rendir homenaje a un gran artista, el artista más grande de todos los tiempos en la escena ecuestre. ¿Por qué el arte es fascinante? Precisamente porque “El estudio de la belleza es un duelo en el que el artista grita de miedo antes de ser derrotado” – Baudelaire o, “Puede que me falten las fuerzas para llegar a donde quiero llegar, pero sé perfectamente lo que quiero” – Verdi. También, “Actuar, crear, luchar contra los hechos, derrotarlos o ser derrotado por ellos, toda la alegría y toda la salud humana están ahí… prefiero morir de pasión a morir de aburrimiento” – Zola. Este es el espíritu romántico, el estado de ánimo romántico. Al fin y al cabo, ser Baucherista es ser romántico. “Romanticismo significa arte moderno, es decir, intimidad, espiritualidad, color, aspiración al infinito, expresados por todos los medios que contienen las artes”. – Baudelaire.”

El Baucherismo corresponde perfectamente a la corriente ideológica de la época, la cual se caracteriza por la innovación, la ruptura con la tradición, que es el clasicismo, y por tanto el romanticismo. “Al grupo de los Baucheristas, a la cabeza del cual estaba el duque de Orleans, se unieron jóvenes e inquietos intelectuales, entre ellos el pintor Delacroix, los escritores Eugène Sue y Théophile Gauthier, Got, de la Comédie Française, el músico, compositor y periodista Léon Gatayes y el poeta Lamartine.Don Diogo de Braganza, L’Équitation de Tradition Française.”

 ¡Y poesía también!

¡Todos artistas apasionados! Había un movimiento de creación, de estimulación entre ellos, un deseo de innovar y de avanzar. La ignorancia y los celos se dan la mano para obstaculizar la marcha del arte, el cual, estacionario al principio, pronto se vuelve retrógrado. Baucher.”

Esto se debe a que “sólo el estudio y el examen pueden dar esa liberalidad de juicio sin la cual es imposible adquirir nuevas luces o conservar las que tenemos, porque uno se somete a las ideas recibidas, no como a verdades sino como al poder, y de esta manera la razón humana se acostumbra a la servidumbre en el campo mismo de la literatura y la filosofía” – Madame de Staël. Y por supuesto, ocurre lo mismo con la equitación. “Esto es lo que en el mundo ecuestre diferenció a Baucher de sus contemporáneos; lo que lo convirtió en un líder de escuela. Esto es lo que hago personalmente como Baucherista, porque “ser Baucherista es ser un buscador perpetuo” – Decarpentry. Tratar de encontrar el mejor medio para llegar a la meta a partir de los principios inquebrantables de esta escuela: el equilibrio perfecto del que fluye la ligereza constante; eso es lo fascinante, es un campo tan vasto que va hasta el infinito, pero, repito, en los principios de esta escuela porque él abrió el camino”.

 

“Para terminar, en cuanto a las perspectivas, estoy incondicionalmente de acuerdo con Raabe, de quien cito un pasaje de su Examen du Baucherisme, reducido a su más simple  expresión de Rul:No nos anima ningún otro deseo más que el de ser útiles a la caballería (a la equitación), que estas razones llamen la atención de hombres inteligentes, amigos del progreso, sobre los útiles descubrimientos de nuestro estimado profesor y amigo Monsieur Baucher, el hombre de ingenio, el verdadero príncipe de la ciencia ecuestre en el siglo XIX. Creemos que ningún método es preferible a la escuela de Baucher y es por eso que, en el interés de nuestro país (de la equitación), hacemos todo lo posible para que el problema científico de esta escuela sea inteligible para todos”. Con ello, Juan Diego García Trevijano finalizó su súplica proponiendo a todos escuchar durante unos minutos la música que acompañó el trabajo de Partisan, el mejor caballo de Baucher, escrita por Paul Cuzent, escudero y compositor.

Xavier Libbrecht

 

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