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Las crónicas del Barón de Vaux

Polígrafo de mundo, el barón de Vaux (1843-1915) publicó muchas obras bellamente ilustradas que son una delicia para los coleccionistas.

Este antiguo suboficial de caballería sirvió bajo las órdenes del General l’Hotte antes de convertirse en periodista y escritor deportivo. Mennessier nos recuerda que “en 1860 se enlista voluntariamente en el Sexto Regimiento de Lanceros, en 1863 pasa a Saumur como Brigadier, en 1864 es Sargento, en 1866 0 1867 deja el servicio y ejerce como redactor de un periódico de provincia, luego entra al periodismo deportivo para ocuparse de cuestiones de cría, equitación, etc. […] y en 1898 funda el periódico deportivo y social “L’Illustré Parisien”.

Charles-Maurice de Vaux
Charles-Maurice de Vaux

En sus artículos hace mención de los principales hombres del caballo desde Baucher (Flammarion, 1888). Solo para mencionar a sus contemporáneos, mezcla Baucher y D’Aure, por supuesto, L’Hotte, Faverot de Kerbrecht, y también Molier, Franconi, el duque de Aumale o el general Gallifet. Y más adelante en su Equitation ancienne et moderne (Flammarion, 1898) podemos encontrar algunos maestros antiguos.

El encanto de sus obras reside en el cuidado con que se escoge las ilustraciones. El Barón no dudó en apelar a los más famosos como Crafty, Détaille, Princeteau, Caran d’Ache o Vallet. Su tono es ligero, las páginas están llenas de anécdotas, hasta el punto de que el Barón se codeó con la “gotha” del mundo ecuestre parisino en el apogeo de su época dorada. Los circos ecuestres estaban allí para animar las noches de la capital y él estaba allí para recoger su esencia.

Sin embargo, sus comentarios sobre las mujeres no pasarían desapercibidos al ojo contemporáneo. En su Écuyers et Écuyères, (Rothschild, 1893), el hombre no escatima comentarios sobre el físico de las damas, sin detenerse en el de los caballeros. Así, al inicio de su libro sobre Marie Isabelle, cuyo pecho le parece demasiado corto, la describe como teniendo “pecho de nodriza y una fea nariz respingona”, antes de criticar su trabajo como amazona. A Pauline Cuzent, la alumna favorita de Baucher, le fue un poco mejor porque, aunque la amazona cojeaba, se veía muy elegante a caballo…

El buen Barón también publicó libros sobre duelos, como Les Hommes d’épée (Rouveyre, 1882) o Les Tireurs au pistolet (Flammarion, 1883), con un prefacio de Guy de Maupassant. Uno se pregunta si a Monsieur Isabelle le hubiera gustado invitarle “al campo” después de leer los comentarios sobre su esposa…

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