Patrice Franchet d'Espèrey

Alianza con el IFCE, un acercamiento al servicio del conocimiento

Jean Roch Gaillet, director del IFCE (Instituto Francés del Caballo y la Equitación) ratificó el 19 de marzo un acuerdo de asociación con La Biblioteca Mundial del Caballo, que nació a finales de 2018. Tan indispensable como evidente para ambas partes, a través de las bibliotecas de Saumur (equitación) y Pino (cría), bajo la responsabilidad de Bernard Maurel, estos fundamentos de la equitación merecen ser mejor conocidos y valorados.

Patrice Franchet d’Esperey, escudero, autor (La Mano del Maestro, Odile Jacob, 2008) y bibliófilo experto contribuyó en gran medida a la “confección” de la llamada Biblioteca Saumur. Así que, naturalmente, fuimos a entrevistarlo para saber qué pensaba sobre este acercamiento. Y, en resumidas cuentas, lo que se descubre en esta entrevista exclusiva es la historia completa de lo que mal llamamos “la Biblioteca de Saumur”.

XL- Patrice Franchet de Esperey. ¿Qué significa para usted este acercamiento ?

PFE – Estimado Xavier, si bien entiendo las explicaciones que me ha dado al respecto, creo que esta asociación tiene tres objetivos principales:

  • Promover, en lo referente a Saumur, las cuatro bibliotecas dedicadas a los caballos y la equitación, que son la Biblioteca Marco Negro de Saumur, la de la Escuela de Caballería, la del Museo del Castillo de Saumur y las de las Caballerizas Nacionales ;

  • Poner a disposición de la mayor cantidad de público general los catálogos de estas bibliotecas;

  • Permitir la consulta de más de mil documentos digitalizados sobre caballos y equitación.

Mi primera reacción es aplaudir la iniciativa de la Biblioteca Mundial del Caballo, que toma, por así decirlo, el relevo de un trabajo a largo plazo que llevé a cabo durante muchos años y que merece y merecería que el Instituto que hoy lo tiene en su poder, restaure su alcance total y su verdadero valor.

Asimismo, esta asociación es la evidencia de que el IFCE ha tomado conciencia sobre este patrimonio único que tiene en su poder y decide ponerlo a disposición de la mayor cantidad posible de personas.

El relevo propuesto por la Biblioteca Mundial del Caballo revive la dinámica que habíamos propuesto. Cabe apostarle a la posibilidad de que este gran proyecto tenga un efecto de salvaguarda de las colecciones de IFCE. Me atrevería casi a llamar este proyecto como innovador.

– Podría explicar esto un poco más ?

Antes de contestarle, hice un recorrido por el sitio web del IFCE y noté la desaparición del Centro de Documentación de la Escuela Nacional de Equitación y, por lo tanto, de la gran riqueza documental que contenía; Este es el procedimiento actual: los libros escaneados en el sitio web de IFCE se pueden encontrar en “Conocimientos”> Biblioteca de Medios> Fondos únicos. Luego hay que indicar un título, un autor y, después, se puede tener la oportunidad de beneficiarse de un enlace hacia Gallica, para consultar la obra gracias a la herramienta de digitalización de la BNF con la que hemos trabajado mucho …

Todo esto para asegurarles que mi apoyo y mis habilidades respaldan este proyecto y todos aquellos que lo apoyen.

De hecho, ha trabajado durante muchos años para la constitución del fondo de la Escuela Nacional de Equitación. ¿Cuánto tiempo exactamente?

Trabajé en la Escuela Nacional de Equitación entre 1989 y 2013, 24 años. Mi carrera fue atípica. Entré a la Escuela un poco a la fuerza y me convertí en jinete gracias a Hubert Comis, por los servicios prestados al Cadre Noir en cumplimiento de las misiones que se me encomendaban.

El trabajo específico del salto es desconocido para mí. En ese tiempo yo era asesor técnico de acrobacias para la Sra. Theullier, en la Federación Francesa de Equitación. Era la época del presidente Charry, quien fue reemplazado por el presidente Brousse. Una parte du su equipo fué despedida y me encontré en la situación de recibir una paga sin necesidad de trabajar, lo cual no va conmigo.

El coronel Carde puso a mi disposición varios caballos, pero ya que su caballería era un tanto limitada, sugirió al director de la escuela, Jean-Luc Lehmann, que me propusiera encargarme de la biblioteca a medio tiempo, la cual ya llevaba un buen tiempo cerrada.

El coronel conocía el trabajo que yo había realizado en literatura ecuestre con mi profesor y maestro René Bacharach. La biblioteca de la Escuela Nacional de Equitación había sido fundada por la Sra. Boucher, viuda del Coronel Boucher, Jefe de Escuderos, partiendo con una estantería de libros seleccionados por el coronel de Saint-André en la biblioteca de la Escuela de Caballería de Saumur. Esta estantería se encontraba en las oficinas sobre los establos del Cadre Noir, frente al viejo carrusel de escuderos.

Madame Boucher había elaborado un plan de clasificación que yo mantenía, y aportaba algunas modificaciones. Este orden se basa en el resumen del Manual de Equitación de la Federación, que viene a ser una copia del Manual de Equitación y Adiestramiento posiblemente escrito por el coronel Blaque-Belair en 1912.

El trabajo más notable realizado por la Sra. Boucher fue la constitución de un archivo en papel que incluye todos los libros sobre el caballo y la equitación de la Escuela de Caballería, del castillo-museo de Saumur y de la Escuela Nacional de Equitación, incluyendo su situación topográfica. Posteriormente, puse los tres catálogos de consulta en el sitio web del centro de documentación de la Escuela Nacional de Equitación. Mi primer trabajo fue actualizar el archivo en papel. Esta tarea duró varios años, ya que mi departamento fue el último de la escuela en recibir equipos con herramienta informática.

Apenas llegaron los computadores tocó rehacer todos los registros bibliográficos del archivo en papel, integrar las colecciones de periódicos y llenar los vacíos entre uno y otro. Durante todo ese tiempo tocó hacer los registros bibliográficos de las nuevas adquisiciones, y mi política consistía en comprar todas las novedades cada año.

Si la digitalización fue un primer gran paso, el segundo fue la reconstrucción del edificio administrativo, que le dio a la biblioteca un espacio maravilloso. Le encargaron a un arquitecto diseñador conocer las diferentes características del futuro edificio. Su entrevista conmigo fue de buena calidad y le dije que, en la medida de lo posible, la biblioteca debería estar ubicada en el centro de la escuela, a una distancia equidistante de los diferentes edificios. Como anécdota, le cuento que durante un consejo administrativo interno con todos los funcionarios de la escuela, el director hizo el siguiente comentario al respecto: “Pueden creer lo que el Sr. Franchet d’Esperey le dijo a el arquitecto diseñador? ¡Que él era el centro de la escuela! » Admito que, aún después de tantos años, este comentario todavía me divierte sobremanera.

El siguiente gran paso era el diseño interior, decisión que estaba a cargo de Hubert Comis. Quería una biblioteca estilo antiguo, rediseñada por un diseñador de interiores contemporáneo. Apuesta exitosa: esta biblioteca es digna del desafío cultural representado por el Cadre Noir. La pasarela de cristal que conduce a la entrada y el volumen casi cúbico, me hacen pensar en la película “El nombre de la rosa”, en la que la mazmorra del monasterio contiene un libro único, El tratado sobre la risa de Aristóteles, cuyo secreto debe ser guardado, incluso a costa de vidas humanas.

Desde el año 2000, comencé a organizar seminarios; una docena, cuyas actas he publicado. Y en el 2010 empezamos una nueva etapa: un estudiante del centro universitario vino a la biblioteca para preguntarme cómo consultar el catálogo en Internet; lo cual no era posible en ese momento. El estudiante se llamaba François-Xavier Bigo. Propuso crear un sitio web como parte de una pasantía que tenía que hacer para obtener su licencia profesional de “gestión y comercialización de la equitación”. Por lo tanto, el sitio web se desarroló sin financiamiento y solo costó el monto de un salario legal. ¿Quién lo hubiera podido hacer mejor en el IFCE?

El sitio web se enriquece rápidamente con objetos de museos de la base de la Mona Lisa, etc. Luego viene una campaña de digitalización en dos etapas, con los cuatro fondos ya mencionados. En 2011, la empresa Archivos del Norte pudo hacer una selección de 120 libros antiguos, gracias a un subsidio del Ministerio de Cultura que pasó por la Alcaldía de Saumur ya que el único elegible era el Castillo-museo de Saumur.

El año siguiente, se trabajó en asociación con la Biblioteca Nacional de Francia en documentos que datan de 1810 a 1935. En ese momento se digitalizaron 199.577 páginas correspondientes a 66 documentos de las Cabarllería Nacionales, 361 de la Escuela Nacional de Equitació, 586 de la Escuela de Caballería y 130 del Castillo-Museo, un total de 1.143 documentos, incluidos el Diario de las Caballerías y el Deporte Ilustrado Universal. Al mismo tiempo, François-Xavier Bigo, dedicado a la preparación de sinopsis con un equipo de pasantes, creó un portal de libros digitalizados donde había 1.714 documentos disponibles para consulta.

Al mismo tiempo, el director Jacques Thiollat ​​me encargó preparar el archivo para una inscripción al patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad, cuyas vicisitudes duraron tres años y que entró en vigencia en noviembre de 2011. Pero esta es otra historia … algo complicada.

¿Cómo y en qué contexto comenzó y se llevó a cabo esta misión? ¿Qué medios se pudo disponer (técnicos, financieros, humanos)?

Tenía muchos medios financieros, gracias a Hubert Comis y Philippe de Guénin, primer director del IFCE, lo cual me protegió de ambiciones evidentes y me liberó de las jerarquías verticales. Desde Christian Cambo, se me asignó un presupuesto para la compra de libros antiguos. La primera compra fue la edición en hojas de “La Escuela de Caballería” de La Guérinière, que me llevó Philippe Deblaise, quien comenzaba su carrera como librero antiguo. Llamamos a Christian Cambo, quien mientras admiraba el trabajo preguntaba por el precio, que era de 3500 francos. Ante esta cifra, lo vi echarse hacia atrás, como si el libro lo quemara. Sin embargo terminó por comprarlo.

Otro recuerdo es la venta de parte de la biblioteca del general L’Hotte, vendida por una de sus sobrinas nietas. Un sobrino me lo había ofrecido por el precio del avalúo, que era de 24.000 €. Hice la solicitud y unos meses más tarde la Administración de la escuela me aprobó la compra. Mientras tanto, la biblioteca había sido sacada a la venta en una subasta en Nancy. Fui a la subasta con el presupuesto establecido por el avalúo. Preparé la operación con un viejo amigo librero, especialista en incunables y libros del siglo XVI. En sitios de ventas internacionales como Marelibri, establecimos el precio máximo que se podía ofrecer por cada libro, entre la lista de los que había escogido. Logré obtener el derecho preferente a nombre del Estado. El representante del Ministerio de Cultura estaba sentado a mi lado y le di luz verde para adquirir cada uno de los libros escogidos. Como suele suceder, los libros salían por un precio inferior al que yo había calculado. Por ende, pude comprar muchos más libros; en especial, el Atlas del « Tratado de Caballería » del general Drummond de Melfort. Es poco usual que se presenten varios derechos preferentes en una misma subasta, por lo que los presentes empezaron a corear entre risas « derecho preferente, derecho preferente… » cada vez que se nos adjudicaba una adquisición. En este lote, pude llevarme la edición de las « Obras Completas » de François Baucher, con dedicatoria para el general L’Hotte. Esta es la edición en la que el general participó enormemente, sobretodo en la elaboración de la segunda edición, como más tarde lo revelaría su correspondencia. Se hizo también la compra de una edición de 1625 de «La Instrucción del Rey en el Ejercicio de la Equitación» de Antoine de Pluvinel, hermosa, ciertamente una impresión inicial evidenciada por la perfección de los grabados. Este libro regresó de los Estados Unidos. Mi política era comprar libros prestigiosos para una biblioteca tan prestigiosa como Cadre Noir, y no una multitud de libros al alcance de casi todos los bolsillos.

– ¿Cuál era el objetivo principal?

Hacer que la Equitación y el Cadre Noir entraran al Ministerio de Cultura. Es una realidad desde la inscripción al patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad, que estipula los bienes “culturales”. Le debo un gran agradecimiento a Pascal Lièvaux, quien actualmente dirige el departamento de dirección de investigación en el Ministerio de Cultura, a quien conocí cuando enseñaba Historia de la Arquitectura y Jardines en la Universidad de Tours. Participó en la primera conferencia que organicé en Saumur sobre François Robichon de La Guérinière, escudero del rey y de la actualidad, en 2000; luego organizamos juntos una conferencia sobre la arquitectura del caballo, etc.

Y el resultado obtenido: ¿cuantitativa y cualitativamente? ¿Cuáles son las piezas del fondo del IFCE que cree que son las más interesantes? excepcionales o raras? Inesperadas u originales?

Solo hablaré sobre la Escuela Nacional de Equitación. Dos bronces que había hecho el escultor de origen rumano Virgilio y que se pueden ver en el centro de documentación de la Escuela Nacional de Equitación: El hombro interior, con motivo de la conferencia sobre La Guérinière y Pluvinel y los pilares.

– ¿El mejor “negocio”?

Los manuscritos del comandante de Novital, jefe de escuderos, que relatan el día a día de las prácticas del método Baucher en el Ejército en París y Saumur. Esta compra fue una verdadera saga. Un hombre, vendedor de chatarra y comerciante de pieles, vino a ofrecerme los manuscritos para la Escuela. Me los dio a guardar en depósito en la biblioteca (por precaución), en espera de que se aprobara la financiación, que era una suma considerable. Un viejo amigo librero me ayudó con las cuestiones de seguros y hasta firmó un documento haciéndose cargo de ellos. A la final, no fue posible reunir el dinero. Hubert Comis no creyó que los manuscritos revistieran gran interés. Pasaron los meses, el vendedor comenzó a impacientarse, mandó cartas, puso abogados, todo el sistema se puso en marcha. Finalmente, un día cualquiera frente al edificio administrativo, Hubert Comis me presentó a una personalidad del Ministerio de Deportes a quien le comentó que yo efectuaba compras sin orden de compra, lo que en su opinión era inaceptable. Yo le conté de qué documentos se trataba y el hombre casi no encuentra palabras para decir lo sensacional que era el documento, etc., etc. Así obtuve el dinero y el director nunca supo de las maromas del vendedor para lograr la venta. Una vez tomada esta decisión, se pudo obtener cada año financiación para la compra de libros antiguos.

Otra anécdota: Hubert Comis me pidió que presentara los libros raros a un director de una gran compañía de seguros que organizó una gala privada del Cadre Noir en un viñedo de Burdeos. Yo le contesté que si me daba cien mil euros, podría tener en ese sitio la más bella de las bibliotecas de temas ecuestres. A la salida de la biblioteca, este hombre nos dió una donación de 20 000 €.

– ¿La más difícil?

Los manuscritos Novital debido a la imposibilidad de obtener la orden de compra y el crédito para la misma.

– ¿De la que está más orgulloso?

Antoine de Pluvinel

– ¿Cómo se organiza y distribuye este capital cultural?

Sería mejor hablar sobre los activos ya que tenemos que ir a cuatro instituciones diferentes, incluso si el IFCE ahora incluye Caballerizas Nacionales y la Escuela Nacional de Equitación. Esta distinción refleja mejor las realidades documentales. La biblioteca de la Escuela de Caballería se trasladó del edificio central a la última parte de los antiguos establos del Cadre Noir, el que está cerca del Loira. La del Castillo-museo se encuentra en una de las torres del castillo. Los activos de las Caballerizas Nacionales eran compuestos, cada institución tenía su propia biblioteca, siendo la más bella la de la Caballeriza du Pin. Se había establecido un catálogo general bajo la dirección de Nicole de Blomac. Así que había muchos duplicados, triplicados, etc. Con este último catálogo hice la selección para la digitalización que llevó a cabo Gallica. Una vez establecida mi lista, descubrí la que ella había establecido. Mi selección era buena, pero la de ella era mucho más grande; Por lo tanto, esta última es la que ha servido como una selección definitiva, su conocimiento de la cría es mucho más completo que el mío, que es bastante rudimentario. En el momento de la agrupación de la ENE-HN en el IFCE, fui a Pin y encontré la biblioteca en cajas de cartón bajo el techo del castillo. Su condición parecía satisfactoria. Los ejemplares habían sido trasladados de la biblioteca ya que necesitaban las instalaciones para otros fines.

¿Quién administra y gerencia actualmente los activos del IFCE?

Actualmente, es mi ex colaboradora Brigitte Dupont, bajo la dirección de mi sucesor directo, Bernard Maurel, ex director de las Caballerizas. Tiene un conocimiento excepcional de la colección ya que desde la década del 2000 empezó a redactar registros bibliográficos, y en particular los de todas las colecciones de revistas ecuestres desde sus inicios.

Bernard Maurel se retiró y no será reemplazado. Brigitte Dupont está igualmente cercana al retiro. Espero que su remplazo cuente con algunas de sus grandes virtudes, porque pongo mi mano al fuego que no habrá “empalme”.

– ¿Qué espera de esta asociación?

Unificación de las bases de datos;

Contribución al desarrollo del portal de documentos digitalizados;

Colaboración para la promoción del portal.

– ¿Qué espera de La Biblioteca Mundial del Caballo?

Que se perpetúe y desarrolle, con todos los medios financieros y las habilidades informáticas e intelectuales que posee en los campos de las ciencias humanas y la informática, a mayor escala, que no sea solo una biblioteca virtual, sino también la consulta de catálogos en forma y procedimientos aceptables para todos los aficionados.

Tengo fe en la Universidad, cuyos orígenes se remontan a la época medieval y que ha dado pruebas de longevidad, para que traiga la luz mañana sobre lo que está oculto hoy, en Saumur, bajo el término muy genérico de ” Conocimiento”.

Entrevista efectuada por Xavier Libbrecht